La criada que conocía el camino hacia el milagro
3 de septiembre
En 2 Reyes 5 encontramos la historia de Naamán, un hombre importante, poderoso y respetado, comandante del ejército del rey de Siria. Sin embargo, detrás de toda su posición había una realidad que no podía esconder: era leproso (2 Reyes 5:1). Tenía autoridad, reconocimiento y recursos, pero había un problema que su poder no podía solucionar.
Y es aquí donde aparece un personaje que fácilmente podría pasar desapercibido: una pequeña criada israelita. La Biblia dice que una muchacha había sido llevada cautiva y servía a la esposa de Naamán. Al ver la condición de su señor, dijo: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra (2 Reyes 5:3).
Qué impresionante. Ella no tenía un cargo importante, no estaba en el palacio de Israel, no tenía ejército, influencia ni riquezas. Era una joven esclava en una tierra extranjera. Sin embargo, conocía el camino hacia el milagro.
La criada no tenía el milagro en sus manos, pero sabía quién podía hacerlo.
Y eso también es una enseñanza para nosotros. A veces pensamos que para ser usados por Dios necesitamos una gran posición, una plataforma o tener todas las respuestas. Pero esta muchacha solamente tenía algo sencillo y poderoso: conocía al Dios que podía cambiar aquella situación.
Ella pudo haberse quedado callada. Después de todo, estaba viviendo como cautiva en una casa extranjera. Humanamente tenía razones para guardar silencio. Pero decidió hablar. Su pequeño testimonio terminó provocando que Naamán emprendiera un viaje que cambiaría su vida.
Hay personas que quizá nunca sabrán cuánto impacto tuvo una palabra que dijiste, una oración que hiciste o una vez que decidiste hablarles de Dios. La criada solamente dijo unas palabras, pero esas palabras pusieron a Naamán en dirección al profeta.
La historia continúa y Naamán finalmente llega hasta Eliseo. Después de seguir las instrucciones del profeta, se sumerge siete veces en el Jordán y su carne se vuelve como la carne de un niño, y queda limpio (2 Reyes 5:14).
La criada no fue quien sanó a Naamán. Ella simplemente señaló el camino.
Y quizá esa es una de las formas más hermosas en las que podemos servir a Dios: no necesitamos ser el milagro, solamente necesitamos llevar a otros hacia Aquel que hace milagros.
Jesús dijo: Vosotros sois la luz del mundo (Mateo 5:14). Una luz no es el destino; la luz permite que alguien encuentre el camino. De la misma manera, Dios puede utilizar una palabra tuya para dirigir a alguien que está perdido, una oración para fortalecer a alguien que está a punto de rendirse o un testimonio para despertar la fe de alguien que ya no tiene esperanza.
Lo más sorprendente es que la criada habló de Eliseo antes de que Naamán supiera siquiera que necesitaba encontrarlo. Ella conocía una posibilidad que Naamán desconocía.
Quizá tienes cerca personas que tienen recursos, conocimiento, posición y muchas capacidades, pero están enfrentando situaciones que solamente Dios puede resolver. No subestimes el poder de decirles: busca a Dios.
Aquella joven no podía cambiar las circunstancias de Naamán, pero podía señalarle al que sí podía hacerlo.
Y tal vez hoy Dios te ha puesto cerca de alguien precisamente por eso. No para que tengas todas las respuestas, sino para que puedas decirle: todavía hay esperanza, todavía puedes buscar a Dios, todavía existe un camino.
La criada era pequeña a los ojos de los hombres, pero su palabra fue grande porque apuntaba hacia Dios.
Nunca subestimes una voz que simplemente señala el camino correcto. Puede que tú no hagas el milagro, pero Dios puede usar tu testimonio para llevar a alguien hasta Él.



Que pueda ser la ayuda y luz para que otros reciban el regalo maravilloso de salvación 🙌
Amén 🙏🏻 🙏🏻
Amén 🙏🏼 Soy un instrumento en tus manos Dios 🙏🏼🤍
Hola bendiciones MINISTERIO PURO DIOS mi Señor gracias porque contigo siempre siempre ♾️ hay esperanza 💖 💖 💖
Amen. gracias Señor por tu palabra, porque nos muestras lo útiles y valiosos que podemos ser a otros. Ayudame Señor a ser propicia y oportuna para darte a conocer a aquellos que hoy necesitan de ti, de tu presencia, usame Señor