A veces pensamos que tener fe significa seguir adelante sin detenernos, pero hay momentos en los que la fe se ve precisamente en tener el valor de empezar otra vez. Volver a intentarlo después de fallar, reconstruir después de perder y levantarnos después de una caída también es confiar en que Dios todavía puede hacer algo con nuestra historia. Pedro sabía lo que era fallarle a Jesús. Después de haber dicho que nunca lo abandonaría, terminó negándolo tres veces. Sin embargo,