Gracias Dios por este mes de septiembre
30 de septiembre
Gracias porque llegamos hasta aquí. Quizás este mes no salió exactamente como lo imaginábamos. Hubo días buenos, días difíciles, respuestas que llegaron y otras que todavía estamos esperando. Hubo momentos en los que tuvimos claridad y otros en los que solamente pudimos avanzar confiando en ti. Pero hoy, antes de pensar en lo que faltó, queremos detenernos para reconocer todo lo que sí hiciste.
Gracias por cada día que nos regalaste. Por las puertas que abriste y también por aquellas que cerraste, incluso cuando no entendimos por qué. Gracias por las personas que pusiste en nuestro camino, por las conversaciones que necesitábamos, por las oportunidades que aparecieron y por las veces que nos protegiste sin siquiera darnos cuenta.
A veces esperamos grandes milagros para tener razones para agradecer, pero cuando miramos con atención descubrimos que septiembre estuvo lleno de pequeñas misericordias: despertarnos un día más, tener fuerzas para continuar, recibir una llamada, compartir con alguien que amamos, encontrar provisión cuando parecía difícil, volver a casa, tener salud, tener una oportunidad más.
Lamentaciones 3:22-23 dice: Los fieles amor y misericordia del Señor nunca se acaban. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Gracias, Dios, porque tu fidelidad no dependió de cómo nos fue este mes.
No cambiaste cuando nosotros estuvimos cansados. No te alejaste cuando tuvimos dudas. No dejaste de ser Dios cuando las cosas no salieron como queríamos.
Gracias también por lo que septiembre nos enseñó. Por las situaciones que nos hicieron crecer, por los momentos que nos obligaron a esperar, por aquello que tuvimos que soltar y por las cosas que todavía estamos aprendiendo a entregarte.
Quizás septiembre no nos dio todo lo que pedimos, pero sí nos dejó algo que no podemos olvidar: Dios estuvo con nosotros.
Y eso también es motivo de gratitud.
Hoy no queremos cerrar este mes solamente haciendo una lista de lo que conseguimos. Queremos recordar quién estuvo con nosotros mientras lo atravesábamos.
Gracias por septiembre, Señor.
Gracias por lo que entendimos y por lo que todavía no entendemos. Gracias por lo que recibimos y por lo que tuvimos que dejar atrás. Gracias por las victorias visibles y por las batallas que ganaste en silencio.
Terminamos este mes con una certeza: no sabemos todo lo que traerá octubre, pero conocemos al Dios que estará allí.
Y si hasta aquí nos has sostenido, confiamos en que también seguirás sosteniéndonos en lo que viene.
Gracias, Dios, por septiembre.
Oración
Señor, gracias por este mes. Gracias por cada día, cada oportunidad, cada persona, cada provisión y cada momento en el que pude experimentar tu fidelidad. Hoy quiero agradecerte incluso por aquello que no entendí, porque confío en que también estabas obrando allí.
Gracias por sostenerme cuando tuve fuerzas y cuando no las tuve. Gracias por las puertas que abriste y por las que cerraste. Gracias por protegerme, guiarme, corregirme y acompañarme.
Al terminar septiembre, no quiero quedarme pensando solamente en lo que faltó. Quiero aprender a reconocer todo lo que ya recibí de tu mano. Pongo delante de ti el mes que termina y también el que comienza. Que octubre no sea simplemente un nuevo mes, sino una nueva oportunidad para caminar contigo, confiar más en ti y reconocer tu presencia en cada día. Gracias porque hasta aquí me has ayudado. Amén.



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