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La intimidad con Dios requiere disciplina

  • hace 12 minutos
  • 1 Min. de lectura

25 de mayo


Santiago 4:8 NVI Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes, los indecisos, purifiquen su corazón!


Muchos quieren una relación profunda con Dios, pero pocos están dispuestos a ser constantes. Porque la intimidad no se construye solo con emociones fuertes en un servicio o una canción. La intimidad nace en lo secreto, en los días normales, en la disciplina de buscar a Dios incluso cuando no “sientes” nada.


Hay días donde tendrás ganas de orar. Otros no. Pero el crecimiento espiritual no depende del ánimo, sino de la decisión de permanecer.


Así como una amistad se fortalece con tiempo y cercanía, también pasa con Dios. Entre más lo buscas, más reconoces Su voz. Más sensibilidad espiritual desarrollas. Más cambia tu corazón.


La disciplina espiritual no es religiosidad. Es amor con compromiso.


Y aunque nadie vea esos momentos secretos con Dios, ahí es donde se forman las raíces más fuertes.

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