Ansiedad en Dios
- pastorarielcastro
- 22 dic 2025
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22 de diciembre
“Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.”— 1 Pedro 5:7 (NVI)
La ansiedad aparece cuando intentamos controlar lo que no está en nuestras manos. Es ese ruido constante en la mente, ese peso en el pecho, ese miedo al “¿y si…?” que no nos deja descansar. Y aunque muchas veces la escondemos detrás de una sonrisa o de una fe aparentemente fuerte, Dios la ve, la entiende y no la minimiza.
La Biblia no dice que ignores tu ansiedad, dice que la entregues. No la niegues, no la maquilles, no luches solo con ella. Llévala a Dios. Él no se asusta con lo que sientes ni se decepciona por tu fragilidad. Al contrario, Él se acerca con cuidado y amor.
Ansiedad en Dios no significa que los problemas desaparezcan de inmediato, significa que ya no los cargas solo. Es cambiar el peso de tus hombros a los brazos del Padre. Es confiar incluso cuando el corazón tiembla.
Jesús mismo conoció la angustia. En Getsemaní, su alma estaba profundamente afligida, pero decidió llevarlo al Padre en oración. Eso nos enseña que sentir ansiedad no es falta de fe; quedarte solo con ella sí lo es.
Cuando llevas tu ansiedad a Dios, Él no siempre cambia la situación al instante, pero siempre cambia tu interior. Su paz no es la ausencia de tormenta, es su presencia en medio de ella.
Oración
Señor, hoy te entrego mi ansiedad. Te doy mis miedos, mis pensamientos desordenados y mis cargas. Ayúdame a confiar en Ti cuando mi mente no descansa. Lléname de tu paz, esa que sobrepasa todo entendimiento, y enséñame a depender de Ti cada día. Amén.



Señor, guarda mi alma mi mente y todo mi ser de la ansiedad. En ti todo es posible
AMÉN AMÉN 🙏🙏🙏
amen!
Amén 🙏🏽
Mi Señor te entrego todas mis cargas y descanso en tí 🙏