CUANDO CONVERTIRTE EN LA PERSONA FUERTE SE VUELVE UNA PRISIÓN
20 de septiembre
2 Corintios 12:9 Mi gracia es suficiente para ti, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.
Quizá llevas tanto tiempo siendo la persona fuerte que ya no sabes cómo ser vulnerable. Todos acuden a ti cuando necesitan ayuda. Tú escuchas, aconsejas, sostienes y resuelves. Pero cuando eres tú quien necesita ser sostenido, no sabes a quién acudir. Te acostumbraste a decir que estás bien incluso cuando no lo estás, a continuar aunque estés cansado y a guardar silencio para no preocupar a nadie.
Pero existe una diferencia entre ser una persona fuerte y sentir que tienes que ser fuerte todo el tiempo. A veces, lo que llamamos fortaleza es simplemente una forma de sobrevivir. Puede convertirse en una prisión cuando empiezas a creer que descansar es fallar, pedir ayuda es mostrar debilidad o reconocer que algo te duele significa que no eres suficientemente fuerte.
Dios nunca te pidió que fueras invulnerable. La Biblia está llena de personas que tuvieron miedo, lloraron, se cansaron, dudaron y necesitaron ayuda. Incluso Jesús lloró, buscó momentos de soledad y permitió que otros estuvieran cerca de Él en momentos de profunda angustia. La fortaleza que Dios produce en nosotros no consiste en nunca quebrarnos, sino en aprender dónde acudir cuando estamos quebrados.
Pablo entendió que la gracia de Dios no se manifiesta solamente cuando somos capaces de hacerlo todo, sino también cuando reconocemos nuestras limitaciones. Por eso Dios le dijo que su poder se perfeccionaba en la debilidad. Tal vez hoy no necesitas esforzarte más ni demostrar que puedes con todo. Tal vez necesitas reconocer que hay cargas que nunca fueron diseñadas para llevarlas solo.
No tienes que ser siempre quien sostiene a todos. También puedes permitir que alguien te sostenga. No tienes que tener todas las respuestas. También puedes reconocer que no sabes. No tienes que fingir que estás bien delante de Dios. Puedes presentarte delante de Él exactamente como estás, incluso cansado, confundido o herido.
Tu valor delante de Dios no disminuye cuando estás cansado, cuando lloras o cuando necesitas ayuda. Tu valor tampoco depende de cuánto puedes soportar ni de cuántas personas puedes sostener. Hay una libertad que llega cuando dejamos de intentar demostrar que podemos con todo y comenzamos a confiar en Aquel que sí puede sostenernos.
Quizá la verdadera fortaleza que necesitas hoy no es aguantar un poco más, sino aprender a depender de Dios.
ORACIÓN
Señor, ayúdame a dejar de esconder mi cansancio detrás de una apariencia de fortaleza. Enséñame a reconocer mis límites, a pedir ayuda cuando la necesito y a descansar sin sentir culpa.
Recuérdame que mi valor no depende de cuánto puedo soportar ni de cuántas personas puedo sostener. Cuando ya no tenga fuerzas, enséñame a apoyarme en Ti y a entender que mi debilidad no te aleja de mí, sino que puede convertirse en el lugar donde experimento tu gracia.
Que mi vida no sea una demostración constante de autosuficiencia, sino un testimonio de cuánto necesito de Ti. Amén.



Señor Gracias porqué cada día siento qué tú estás allí sosteniéndome, sustentándome, Guiando cada paso qué doy, te necesito cada día más y más. Eres todo para mí. Te Amooooooo 🙏🙏🙏
Gracias mi amado Señor, por qué tú estás siempre presto para mí en todos los momentos en los buenos y fáciles y también en los malos y dificiles y tú poder y tu Gracia se perfecciona en mis debilidades. te amo mi Señor. necesito más de ti.
Amén 🙏🏼 Señor gracias por el proceso, gracias por la fortaleza que me das, gracias por no rendirte conmigo, eternamente agradecida por lo que has hecho en mí