La adoración no es solo para la iglesia, es para cada día. Tienes razones para alabar: Dios te regaló un nuevo amanecer, camina contigo en cada temporada y sigue cumpliendo Su propósito en tu vida. Adóralo hoy, aun antes de ver el milagro.
No te distraigas. Mantén tu fe activa y tu corazón atento. No pierdas lo que Dios tiene por estar mirando lo que no importa. Permanece listo y despierto.