Dejo mi queja para ver lo bueno que tengo
¿Cuántas veces hemos dedicado más tiempo a quejarnos por lo que nos falta que a agradecer por lo que ya tenemos? Nos quejamos del trabajo, del cansancio, de la rutina, de las personas y de las circunstancias, pero pocas veces nos detenemos a pensar en todo lo bueno que hay en nuestra vida.
A veces, el problema no es que tengamos poco, sino que hemos acostumbrado nuestros ojos a mirar lo que nos falta y hemos dejado de ver lo que Dios ya puso en nuestras manos. Nos concentramos tanto en aquello que todavía no conseguimos que terminamos pasando por alto todo lo que un día le pedimos a Dios y hoy hace parte de nuestra realidad.
Pablo escribió en Filipenses 4:11: He aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Y esto es interesante porque Pablo no estaba diciendo que todo en su vida fuera perfecto, ni que nunca tuviera dificultades. Estaba hablando de algo que había aprendido: vivir con contentamiento, independientemente de las circunstancias.
El agradecimiento no significa que todo esté bien, que no tengamos problemas o que debamos ignorar aquello que nos duele. Significa que, incluso cuando hay cosas que quisiéramos cambiar, somos capaces de reconocer que todavía hay mucho por valorar. Podemos querer un mejor trabajo y agradecer por el que tenemos. Podemos anhelar una nueva etapa y disfrutar la que estamos viviendo. Podemos tener sueños pendientes sin despreciar las bendiciones presentes.
La queja tiene una particularidad: nos hace mirar tanto lo que no tenemos que terminamos despreciando lo que sí tenemos. Y cuando vivimos así, nunca será suficiente. Siempre habrá algo que falte, algo que mejorar o algo que no salió como esperábamos.
Hoy quiero proponerte algo: antes de quejarte por tu casa, recuerda que tienes un techo; antes de quejarte por tu trabajo, recuerda que tienes una oportunidad; antes de quejarte por tu familia, recuerda el privilegio de tener personas con quienes compartir la vida. Y antes de frustrarte por lo que todavía no llega, recuerda todo lo que ya has recibido.
No se trata de romantizar las dificultades ni de conformarnos con todo. Se trata de no permitir que aquello que nos falta nos robe la capacidad de disfrutar lo que tenemos. Quizás estamos tan ocupados pidiéndole a Dios que nos dé algo nuevo que hemos olvidado agradecerle por todo lo que ya nos dio.
Hoy quiero dejar mi queja a un lado, no porque mi vida sea perfecta, sino porque quiero aprender a reconocer lo bueno que hay en ella. Quiero dejar de vivir esperando que todo esté en orden para empezar a disfrutar y agradecer por la vida que Dios me ha regalado.
Oración:
Señor, ayúdame a tener un corazón agradecido. Perdóname por las veces que he mirado tanto lo que me falta que he olvidado valorar lo que ya tengo. Enséñame a reconocer tu bondad en cada etapa de mi vida y a no esperar que todo sea perfecto para disfrutar tus bendiciones. Amén.
Para reflexionar:
¿Cuántas cosas buenas de tu vida estás dejando de disfrutar por estar concentrado en aquellas que todavía no tienes?



Señor que mi agradecimiento sea constante, independiente de las circunstancias. Siempre de tu mano 🙏🏻 🙏🏻
AMÉN, Señor enséñame a ser agradecido por lo que tengo y ayúdame a no ser más débil a esta tentación que me ha hecho tanto daño en el transcurso de mi vida AMÉN
Mi Amado Señor, yo nunca dejaré de agradecerte por tantas Maravillas Milagros y Prodigios que tú permanentemente haces en mi Vida. Aunque a veces tenga qué pasar por situaciones tan adversas, tengo muchos Motivos para agradecerte. Gracias mi Señor. Te Amo AMÉN AMÉN 🙏🙏🙏
Amen. gracias Señor por todo lo que me has dado, perdoname si me he quejado por lo que me hace falta, Piero todo lo que tengo es una bendición de tus manos.
Hola bendiciones MINISTERIO PURO DIOS mi Señor Jesucristo gracias por absolutamente todo lo pasado presente y futuro de mi vida amén ❣️ ❣️ ❣️