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No todo lo que sientes merece convertirse en una decisión

hace 1 día
3 min de lectura

Sentir algo con intensidad no significa que debas actuar en función de eso. Una emoción puede ser real y, al mismo tiempo, estar equivocada sobre lo que necesitas hacer. El enojo es real, pero no siempre tiene razón. El miedo es real, pero no siempre anuncia peligro. El deseo es real, pero no siempre señala dirección. Una de las formas más importantes de madurez espiritual es aprender a sentir sin permitir que cada emoción tome el control de nuestras decisiones.


David experimentó esto muchas veces. En 1 Samuel 24, tuvo la oportunidad de matar a Saúl, el hombre que lo perseguía. Humanamente tenía razones para hacerlo. Había sido perseguido, amenazado y traicionado. Sus hombres incluso le dijeron que aquella era la oportunidad que Dios le estaba dando. Pero David decidió no convertir su oportunidad en una decisión impulsiva. Pudo sentir el deseo de defenderse y aun así elegir honrar a Dios.


Nuestro corazón puede producir argumentos muy convincentes cuando quiere algo. Podemos construir una explicación espiritual para justificar una decisión emocional. Podemos decir que sentimos paz cuando simplemente dejamos de luchar contra lo que queríamos hacer. Podemos decir que Dios nos está abriendo una puerta cuando en realidad nosotros llevamos demasiado tiempo intentando abrirla. Por eso Proverbios 28:26 dice que el que confía en sí mismo es un necio, pero el que camina con sabiduría está a salvo.


No todo lo que sientes necesita una respuesta inmediata. Algunas emociones necesitan tiempo. Necesitan oración, silencio, consejo y perspectiva. El problema de decidir mientras estamos dominados por una emoción es que queremos resolver hoy algo que quizás necesita ser entendido primero. Hay decisiones que tomadas en cinco minutos pueden producir consecuencias que tardan años en desaparecer.


Jesús también enseñó a sus discípulos a detenerse antes de reaccionar. Cuando Pedro sacó la espada en Getsemaní, probablemente estaba actuando desde una emoción intensa. Quería defender a Jesús, pero su impulso no estaba alineado con el propósito de Jesús. Juan 18:11 muestra la respuesta de Cristo: guarda tu espada. Pedro tenía una intención que parecía correcta, pero estaba respondiendo desde la emoción y no desde la dirección de Dios.


Tus emociones merecen ser escuchadas, pero no necesariamente obedecidas. Pueden revelar que algo necesita atención, pero no tienen que decidir qué hacer con ello. Si estás enojado, escucha lo que ese enojo está revelando antes de responder. Si tienes miedo, reconoce el miedo antes de dejar que gobierne. Si deseas algo intensamente, pregúntate por qué lo deseas tanto antes de llamarlo voluntad de Dios.


A veces la mayor demostración de dominio propio no es hacer lo correcto rápidamente, sino negarte a hacer algo hasta que tu corazón vuelva a estar en silencio. Santiago 1:19 dice que debemos ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarnos. Hay una sabiduría espiritual en esperar antes de responder.


No necesitas tomar una decisión solamente porque sientes que debes hacerlo. Puedes esperar. Puedes orar. Puedes consultar. Puedes dormir y volver a pensar mañana. Puedes permitir que una emoción pase sin convertirla en una dirección. Porque sentir es parte de ser humano, pero decidir es una responsabilidad.


Tal vez hoy necesitas dejar de preguntarte qué sientes y comenzar a preguntarte qué es verdad. No todo lo que pasa dentro de ti merece convertirse en una acción. Algunas emociones solamente necesitan ser entregadas a Dios, entendidas y atravesadas. Y cuando aprendes a hacer eso, descubres una libertad profunda: ya no eres esclavo de todo lo que sientes.


ORACIÓN


Señor, enséñame a reconocer mis emociones sin permitir que gobiernen mi vida. Dame sabiduría para saber cuándo debo actuar y cuándo simplemente necesito esperar, orar y escuchar.


Cuando esté enojado, protégeme de mis palabras. Cuando tenga miedo, protégeme de decisiones tomadas desde la desesperación. Cuando desee algo demasiado, examina mis motivos. Y cuando crea tener claridad, ayúdame a comprobar si realmente viene de Ti o si simplemente estoy buscando justificar lo que ya quiero hacer.


Dame dominio propio para no reaccionar inmediatamente. Enséñame a guardar silencio cuando mis emociones estén demasiado fuertes y a esperar hasta poder decidir desde la paz, la verdad y la sabiduría.


Que mis sentimientos puedan ser escuchados sin convertirse automáticamente en mis instrucciones. Que mi corazón pueda sentir profundamente sin gobernarme completamente. Y que antes de tomar decisiones importantes, aprenda a preguntarte qué quieres Tú.

Protégeme de convertir un momento emocional en una decisión permanente. Amén.

7 comentarios


Cristina Vargas
Cristina Vargas
hace una hora

Amen. Ayudame Señor a que mis emociones no me dominen y así mis reacciones no sean producto de mi carne sino de que procedan de lo revela el Espíritu Santo

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Liliana Sanchez
Liliana Sanchez
hace 20 horas

Hola bendiciones MINISTERIO PURO DIOS mi Señor Jesucristo gracias así no más clarísimo no todo lo que sientes necesita convertirse en una desición amén ❤️ ❤️ ❤️

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RUBY ANABEL Ceron
RUBY ANABEL Ceron
hace 21 horas

Amén, necesito someter mi carne en obediencia para que mis emociones no dominen mis reacciones. Ayúdame y guíame

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Amén 🙏🏽

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Amén y Amén...

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