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Aprender a agradecer incluso por lo que Dios no permitió

hace 2 días
3 min de lectura

Una de las formas más profundas de gratitud aparece cuando aprendemos a agradecer no solamente por lo que Dios hizo, sino también por lo que decidió no hacer. Hay puertas que nunca se abrieron, respuestas que nunca llegaron, relaciones que no continuaron y oportunidades que simplemente desaparecieron. En el momento pueden sentirse como pérdidas, pero con el tiempo podemos descubrir que algunas de las cosas que más nos dolieron fueron también algunas de las cosas que más nos protegieron.


David quiso construirle un templo a Dios, pero Dios no se lo permitió. Su deseo era bueno y su intención era correcta, pero la respuesta de Dios fue diferente a lo que David esperaba. En 1 Crónicas 28:3 David reconoce que Dios le dijo que no construiría el templo. Y aunque pudo haberlo interpretado como rechazo, decidió preparar los recursos para que Salomón pudiera hacerlo. Hay una madurez que aparece cuando dejamos de preguntarnos por qué Dios no nos permitió algo y comenzamos a preguntarnos qué podemos hacer con lo que sí nos entregó.


A veces agradecemos a Dios por las puertas que abre, pero nos cuesta agradecerle por las que cerró. Queremos entender cada negativa, encontrar una explicación para cada pérdida y descubrir inmediatamente qué estaba haciendo Dios. Pero quizás no siempre tendremos esa respuesta. Algunas veces la única evidencia que tendremos será que aquella puerta no se abrió, y aun así podremos confiar en que Dios sigue siendo bueno.


Pablo también experimentó una respuesta que no esperaba. En 2 Corintios 12:8-9 cuenta que rogó tres veces para que Dios quitara de él aquello que lo afligía. Dios no respondió quitándolo como Pablo quería. En cambio, le habló de una gracia suficiente. Pablo tuvo que aprender que una respuesta diferente no necesariamente era una respuesta peor.


Hay cosas que hoy agradeces porque ocurrieron, pero quizá algún día también agradecerás profundamente que otras nunca hayan ocurrido. Agradecerás aquella relación que no funcionó, aquel negocio que no salió, aquella oportunidad que se perdió, aquel viaje que no se dio, aquella puerta que parecía perfecta pero nunca abrió. No porque el dolor haya sido agradable, sino porque Dios puede utilizar incluso aquello que no entendimos para protegernos, redirigirnos o prepararnos.


El problema es que muchas veces evaluamos la bondad de Dios según lo que nos concede. Si sucede como queríamos, creemos que Dios fue bueno. Si no sucede, pensamos que algo salió mal. Pero la bondad de Dios no puede depender de que nuestras expectativas sean cumplidas. Dios sigue siendo bueno cuando dice sí, cuando dice no y también cuando nos hace esperar.


Tal vez estás viviendo frente a una puerta que Dios no abrió y todavía estás mirando hacia atrás. Tal vez sigues pensando en lo que habría pasado si esa persona se hubiera quedado, si ese proyecto hubiera funcionado o si aquella oportunidad hubiera llegado. Pero no necesitas conocer la historia alternativa para confiar en la historia que Dios está escribiendo contigo.


Aprender a agradecer por lo que Dios no permitió es reconocer que nuestra visión es limitada. Nosotros vemos el momento; Dios ve la historia completa. Nosotros vemos la oportunidad perdida; Él puede ver el peligro que nunca llegamos a conocer. Nosotros vemos una puerta cerrada; Él puede estar protegiendo el camino que todavía no podemos ver.


Quizás algún día mirarás hacia atrás y comprenderás por qué Dios dijo que no. Pero mientras ese día llega, también puedes agradecer sin tener todas las respuestas. Porque la fe madura no solamente dice gracias por lo que recibí. También puede decir gracias por lo que no recibí, por lo que no ocurrió y por aquello que Tú, en tu sabiduría, decidiste no permitirme vivir.


ORACIÓN


Señor, enséñame a agradecer también por tus no. Por las puertas que cerraste, por las oportunidades que no llegaron, por las relaciones que terminaron y por aquellas cosas que deseé profundamente pero que nunca permitiste.


Cuando no entienda tus decisiones, ayúdame a confiar en tu sabiduría. No permitas que mida tu bondad según lo que recibo. Enséñame a creer que puedes estar cuidándome incluso cuando siento que me estás negando algo que quería.


Dame la capacidad de soltar las historias que imaginé y que nunca ocurrieron. Líbrame de vivir atrapado en lo que pudo haber sido. Ayúdame a dejar de negociar con el pasado y a recibir con gratitud la vida que realmente pusiste delante de mí.


Si algún día descubro que una puerta cerrada era una protección, dame humildad para agradecerla. Y mientras todavía no pueda entenderlo, dame fe para agradecerte de todas maneras.


Gracias por lo que permitiste, por lo que no permitiste y por todo aquello que todavía no puedo ver. Confío en que Tú ves más lejos que yo. Amén.

8 comentarios


Adriana Malagon
Adriana Malagon
hace un día

AMÉN 🙏🏻 🙏🏻

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RUBY ANABEL Ceron
RUBY ANABEL Ceron
hace 2 días

La evidencia del amor de Dios no se evidencia en la respuesta a mis peticiones, sino en el cuidado que tiene para concederlas. Él quiere cuidar mi corazón de lo natural para enfocarlo en lo sobrenatural ❤️‍🔥

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Amén y Amén....

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ADRIANA MURILLO
ADRIANA MURILLO
hace 2 días

Amén 🙏💜🔥

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Amén

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