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Es tiempo de pescar

  • hace 11 minutos
  • 2 min de lectura

25 de agosto


Mateo 4:19 PDT 19 Y Jesús les dijo:—Síganme, y yo les enseñaré a pescar hombres.


Hay temporadas en las que Dios nos llama a dejar de mirar hacia la orilla y comenzar a lanzar la red. Los discípulos conocían el mar, conocían las redes y sabían lo que significaba trabajar toda la noche esperando una buena pesca. Pero un día Jesús apareció en sus vidas y les hizo una invitación que cambiaría para siempre el propósito de lo que hacían: “Sígueme, y te haré pescador de hombres.”


Jesús no estaba simplemente llamándolos a cambiar de oficio. Estaba llamándolos a cambiar de propósito. Ellos habían pasado años pescando para alimentar sus hogares, pero ahora serían llamados a pescar para alcanzar corazones. Y eso también puede estar haciendo Dios contigo. Quizás has estado concentrado en tus propios asuntos, esperando que algo suceda, pero Dios quiere mostrarte que hay personas a tu alrededor que necesitan escuchar una palabra de esperanza, experimentar amor y conocer a Jesús.


A veces pensamos que para hablar de Dios necesitamos saberlo todo, tener una gran plataforma o conocer perfectamente la Biblia. Pero Jesús llamó a personas comunes que simplemente estuvieron dispuestas a seguirlo. No necesitas ser perfecto para ser usado por Dios; necesitas estar disponible. Una conversación, una invitación, un mensaje, una oración o simplemente escuchar a alguien puede convertirse en una oportunidad para que Dios toque un corazón.


Tal vez sientes que has lanzado la red muchas veces y no has visto resultados. Has orado por alguien, has hablado de Dios, has servido y parece que nada cambia. Pero recuerda que una red vacía no significa que la pesca terminó. Los discípulos también experimentaron noches sin resultados. Lo importante es que cuando Jesús les indicó dónde lanzar nuevamente, ellos obedecieron. Nuestra tarea es lanzar la red; el resultado está en las manos de Dios.


Hoy puede ser que Dios esté poniendo delante de ti una persona específica. Alguien que necesita una palabra, alguien que está pasando por una crisis, alguien que se siente solo o alguien que simplemente necesita recordar que Dios no se ha olvidado de él. No ignores esas oportunidades. Quizás aquello que para ti parece una conversación pequeña, para esa persona puede convertirse en el comienzo de una nueva historia con Dios.


Es tiempo de pescar. No de quedarnos esperando que las personas vengan a nosotros, sino de salir, acercarnos, amar, servir y compartir lo que Cristo ha hecho en nuestra vida. Hay corazones que están listos para escuchar y hay oportunidades que Dios ya preparó. Solo necesitamos estar atentos y dispuestos a lanzar la red.


Oración


Señor Jesús, aquí estoy. Hazme un instrumento en tus manos y un pescador de hombres. Abre mis ojos para reconocer a quienes necesitan de Ti y dame valentía para compartir tu amor y tu palabra.


Ayúdame a no rendirme cuando no vea resultados, sino a seguir lanzando la red con fe, confiando en que Tú eres quien transforma los corazones.


Úsame para llevar esperanza, amor y salvación a otros. En el nombre de Jesús, amén. 


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