¿Fuego artificial o antorcha?
- hace 5 días
- 3 min de lectura
14 de julio
Por eso quiero que reavives el fuego del don que Dios te dio cuando te impuse las manos
2 Timoteo 1:6 (TLA)
Estamos en una época en la que el cielo suele llenarse de fuegos artificiales. Son hermosos, llaman la atención, iluminan la noche con colores impresionantes y por unos segundos parecen robarse todas las miradas. Pero tan rápido como aparecen, desaparecen. Su brillo es intenso, pero fugaz.
Un día, mientras observaba un espectáculo de fuegos artificiales, pensé en una pregunta que Dios puso en mi corazón:
¿Soy un fuego artificial o una antorcha?
Los fuegos artificiales impresionan, pero duran muy poco. En cambio, una antorcha quizá no tenga el mismo impacto visual, pero permanece encendida. Resiste el viento, atraviesa la oscuridad y continúa alumbrando porque tiene una fuente constante de combustible.
Muchas veces nuestra vida espiritual puede parecerse a un fuego artificial. Buscamos a Dios con intensidad cuando atravesamos dificultades, pero cuando todo marcha bien, nuestra pasión comienza a apagarse. Nuestra oración se vuelve ocasional, la Biblia permanece cerrada y nuestra intimidad con Dios se convierte en algo cada vez más fugaz.
Pero ese no es el diseño de Dios.
Él no busca hijos que brillen por un momento; busca hombres y mujeres que ardan constantemente. Personas cuya fe no dependa de las circunstancias, sino de una relación diaria con Él.
Sadrac, Mesac y Abednego pudieron permanecer firmes aun dentro del horno de fuego porque ya llevaban un fuego encendido en su interior. La llama de su fe era más fuerte que cualquier prueba externa.
Eso mismo le recordó Pablo a Timoteo cuando le dijo: "Reaviva el fuego." No le pidió que buscara un fuego nuevo. Le recordó que el fuego ya estaba dentro de él, solo necesitaba volver a avivarlo.
Jeremías también vivió ese conflicto. Hubo momentos en los que quiso dejar de hablar de Dios, rendirse y guardar silencio. Sin embargo, escribió:
...pero tus palabras arden dentro de mí; ¡son un fuego que me quema hasta los huesos!... He tratado de no hablar, ¡pero no me puedo quedar callado!Jeremías 20:9 TLA
Ese es el fuego de una antorcha. Un fuego que no depende de las emociones, sino de la presencia de Dios.
Hoy vale la pena preguntarnos:
¿Estoy viviendo para impresionar a las personas o para agradar a Dios?
¿Busco a Dios solo cuando necesito un milagro?
¿Mi tiempo con Él es constante o cada vez más fugaz?
Si al responder descubres que tu fuego se ha debilitado, no te desanimes. Dios sigue siendo experto en encender corazones apagados. Él puede volver a avivar la pasión, restaurar tu intimidad y hacer que tu vida vuelva a alumbrar.
No naciste para ser un destello que desaparece en segundos.
Fuiste llamado a ser una antorcha que permanece encendida y lleva la luz de Cristo a un mundo que vive en oscuridad.
Oración
Señor, hoy quiero pedirte que reavives el fuego que pusiste dentro de mí. Perdóname por los momentos en los que mi pasión por Ti se volvió pasajera y permití que las distracciones apagaran mi intimidad contigo. Enciende nuevamente mi corazón, fortalece mi fe y haz de mí una antorcha que permanezca firme, aun en medio de las pruebas. Que mi vida no busque impresionar a las personas, sino reflejar tu luz cada día. En el nombre de Jesús. Amén.



AMEN 🙏🏻 🙏🏻
Señor quiero ser una antorcha avivada por el fuego de tú Espíritu. Que no se apague mi fuego para encender a otros🙏🙏🙏
Hola bendiciones MINISTERIO PURO DIOS mi Señor gracias fortalece mi de cada día amén ❤️ ❤️ ❤️
AMÉN, Señor enciende esa antorcha en mi Corazón y que no se apague y que siempre permanezca encendida en medio de las pruebas,y cada segundo de mi vida fortaleza mi FÉ,te lo pido en el nombre de tu hijo amado Jesús AMÉN
Amen. Gracias Señor por haber puesto tu fuego en mi, ayúdame a mantenerlo encendido siempre, que ninguna circunstancia lo apague y pueda reflejar la luz que vive én mi.