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LA HISTORIA NO TERMINÓ EN LA CRUZ

  • 5 abr
  • 2 Min. de lectura

5 de abril


Mateo 28:5-6 (NVI) “No tengan miedo —les dijo el ángel a las mujeres—. Sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo.”


El domingo llegó, y con él, la verdad que lo cambió todo. Lo que parecía el final no lo era. La cruz no fue el cierre de la historia, sino el camino hacia algo mucho más grande de lo que los discípulos podían entender en ese momento.


Después del silencio del sábado, después del dolor, la confusión y la sensación de que todo se había perdido, ocurrió el milagro más grande: la tumba quedó vacía. Jesús resucitó, y en ese instante todo tomó un nuevo sentido. La muerte ya no tenía la última palabra, el pecado ya no tenía el control, y la esperanza volvió a levantarse con fuerza.


La resurrección no es solo un hecho histórico, es una verdad viva que sigue transformando vidas hoy. Es la evidencia de que Dios cumple lo que promete, incluso cuando todo parece contrario. Es la confirmación de que, aunque el proceso sea doloroso, el propósito de Dios siempre prevalece.


Muchas veces, en nuestra propia vida, atravesamos momentos que se sienten como ese viernes: situaciones que duelen, pérdidas que no entendemos, oraciones que parecen no tener respuesta. Incluso vivimos “sábados”, donde todo parece en pausa, donde Dios guarda silencio y no vemos movimiento.


Pero el domingo nos recuerda algo esencial: Dios no ha terminado. Lo que hoy parece cerrado, Él lo puede abrir. Lo que hoy parece perdido, Él lo puede restaurar. Lo que parece muerto, Él lo puede levantar.


Nuestro Dios es un Dios de resurrección. Él no solo está presente en medio del dolor, sino que tiene el poder de transformar completamente cualquier situación. La misma fuerza que levantó a Jesús de entre los muertos sigue obrando hoy, trayendo vida, restauración y nuevos comienzos.


Por eso, aunque hoy no entiendas todo lo que estás viviendo, puedes confiar. Tu historia no termina en la dificultad, ni en el dolor, ni en la incertidumbre. En las manos de Dios, siempre hay un siguiente capítulo lleno de vida.


La historia no terminó en la cruz… y tu historia tampoco termina aquí.


Oración:


Señor Jesús, gracias porque venciste la muerte y trajiste vida donde no la había. Gracias porque la cruz no fue el final, y porque hoy puedo vivir con una esperanza firme. Te pido que traigas resurrección a cada área de mi vida que siento detenida, herida o sin salida. Levanta mi fe, renueva mi corazón y ayúdame a confiar en que Tú tienes la última palabra. Aunque no entienda todo, decido creer en tu poder, en tus promesas y en la vida nueva que solo Tú puedes dar. Amén.

 
 
 

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3 comentarios


En tus manos, hay vida🙌🔥

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Dios mi vida está en tus manos 🙏🏻 🙏🏻

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Amén 🙏🏼 Creo en Ti mi Jesús 🙏🏼 🤍 estás al control de todo en mi vida y la vida de mis hijos

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