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Permanece en la vid

  • hace 13 horas
  • 1 min de lectura

28 de agosto


Juan 15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros.


Jesús nos enseña que una rama no puede vivir ni dar fruto separada de la vid. De la misma manera, nosotros no podemos caminar correctamente si nos alejamos de Dios. Podemos intentar hacerlo todo con nuestras propias fuerzas, buscar respuestas en muchos lugares y tratar de solucionar cada problema solos, pero tarde o temprano nos damos cuenta de que necesitamos permanecer conectados a Él.


Permanecer en Dios no significa buscarlo solamente cuando tenemos problemas. Significa caminar con Él todos los días, hablar con Él, escuchar Su Palabra y confiar en Él aun cuando no entendemos lo que está sucediendo.


Una rama no tiene que esforzarse para producir fruto; simplemente permanece conectada a la vid y recibe de ella lo que necesita. Así también nuestra vida comienza a producir amor, paz, paciencia, dominio propio y fe cuando permanecemos cerca de Jesús.


Quizás hoy te sientes seco, cansado o sin fuerzas. Tal vez sientes que no estás avanzando. No te desconectes. Permanece en la vid. No abandones la oración, no abandones la Palabra y no abandones tu confianza en Dios.


No necesitas tenerlo todo resuelto. Solo necesitas permanecer conectado a Jesús. Porque cuando permaneces en Él, Él se encarga de producir fruto en tu vida.


Oración:


Señor Jesús, ayúdame a permanecer en Ti aun en los días difíciles. Que no me aleje cuando esté cansado, confundido o preocupado. Quiero depender de Ti, escuchar Tu voz y permitir que Tu vida produzca fruto en mí. Amén.



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