top of page

Si te tengo a Ti, nada más quiero

  • hace 3 horas
  • 2 min de lectura

26 de junio


Si tú no vas a ir con nosotros, entonces no nos hagas ir de aquí. Éxodo 33:15


Qué poderosa fue la respuesta de Moisés. Dios le estaba hablando sobre la tierra prometida, sobre bendición y sobre un futuro extraordinario, pero Moisés entendió algo que muchos olvidamos: ningún regalo tiene más valor que la presencia de quien lo entrega.


Era como si estuviera diciendo: Prefiero un desierto contigo que un paraíso sin Ti. Y qué fuerte es pensar en esto. Porque muchas veces nos aferramos a cosas que sentimos que no podemos perder: una relación, un trabajo, dinero, reconocimiento, una meta o un sueño. Y aunque muchas de esas cosas son buenas, el problema comienza cuando ocupan el lugar que solo Dios debe tener.


Déjame preguntarte algo: ¿a qué te has aferrado últimamente que sientes que si te lo quitan se te va la vida?


Porque perder ciertas cosas puede doler, pero perder nuestra conexión con Dios es perder aquello que realmente sostiene nuestra alma.


Moisés entendió que la presencia de Dios valía más que cualquier destino, más que cualquier bendición y más que cualquier comodidad. Y nosotros también necesitamos recordar que si tenemos a Jesús, ya tenemos lo más importante.


Hoy quizás Dios está llamando nuestra atención para reorganizar nuestras prioridades. Que nuestra vida deje de girar alrededor de las cosas temporales y vuelva a centrarse en Cristo.

Porque un desierto con Dios sigue siendo un mejor lugar que un paraíso sin Él.


Oración


Señor, perdóname por las veces que he puesto otras cosas por encima de Ti. Hoy quiero volver a centrar mi vida en Tu presencia. Ayúdame a recordar que si te tengo a Ti, realmente lo tengo todo. Amén.



Comentarios


bottom of page