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Como luciérnagas

1 de febrero


Las luciérnagas tienen algo que siempre me ha llamado la atención. No es solo que brillan en la oscuridad, sino cómo lo hacen. Su luz no es constante. No están encendidas todo el tiempo. Alumbran en el momento justo, cuando la oscuridad lo necesita.Y eso me confronta.


Muchas veces pensamos que ser luz significa hablar siempre, corregir siempre, publicar siempre, responder siempre. Pero la Biblia no nos llama a ser luz desesperada, sino luz obediente. Luz que entiende cuándo y cómo brillar.


Jesús dijo: “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.”Mateo 5:14, NVI


La luz no deja de ser luz cuando está apagada; sigue teniendo la capacidad de brillar. La luciérnaga no pierde su identidad cuando no alumbra, solo está esperando el momento adecuado. Así también nosotros: no siempre Dios quiere que hablemos, pero siempre quiere que estemos disponibles.


La verdadera luz no actúa por impulso, sino por dirección.

“El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor.” Proverbios 16:9, NVI


Ser luz no es imponer, es discernir. No es reaccionar, es obedecer. Hay momentos donde una palabra puede sanar, y otros donde el silencio es la mayor muestra de amor. Hay tiempos donde Dios nos pide brillar con acciones, y otros donde nos pide simplemente permanecer.


“Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo.” Eclesiastés 3:1, NVI


Las luciérnagas no compiten entre ellas por ver quién alumbra más. Cada una brilla cuando le corresponde. Y cuando lo hace, aunque sea por un instante, rompe la oscuridad.


Que no vivamos apagados por miedo, ni encendidos por ansiedad.Que vivamos atentos. Sensibles. Disponibles.Listos para brillar cuando Dios lo indique.


“Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz.” Efesios 5:8, NVI


Oración


Dios, gracias porque Tú eres luz en medio de toda oscuridad. Hoy reconozco que me has llamado a ser luz, no por mis fuerzas, sino porque Tú vives en mí. Enséñame a no brillar por ansiedad ni a callar por miedo, sino a estar atento a Tu voz. Dame un corazón sensible para entender cuándo hablar, cuándo actuar y cuándo guardar silencio. Que como una luciérnaga, pueda alumbrar en el momento exacto que Tú lo decides, y que aun cuando no esté brillando, nunca deje de vivir conectado a Ti. Usa mi vida, mis palabras y mis acciones para reflejar Tu luz, en Tu tiempo y a Tu manera. Amén.

8 comentarios


Marcela Cuadrado
Marcela Cuadrado
hace 2 días

Qué bonita analogía ! Gracias Dios por tu palabra 🫶🏼

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RUBY ANABEL Ceron
RUBY ANABEL Ceron
hace 2 días

Gracias Señor por la manera tan especial que nos recuerdas que somos luz, usame de la manera que tú quieres hacerlo🔥

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Amén

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Lili Becker
Lili Becker
hace 3 días

Hola gracias 😊 bendiciones mi Señor que nunca deje de vivir conectado a ti amén.

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Adriana Malagon
Adriana Malagon
hace 3 días

Señor permíteme entender cuando hablar y cuando callar. Cuando actuar y cuando quedarme quieta. Dame de tu discernimiento para vivir conforme a tu voluntad 🙏🏻🙏🏻

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