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Mefiboset y la mesa donde dejó de importar su condición

  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

2 de septiembre


La historia de Mefiboset se encuentra en 2 Samuel 9, y es una de esas historias que, cuando la miras con detenimiento, revela muchísimo sobre la gracia de Dios. Mefiboset era hijo de Jonatán y nieto de Saúl. Cuando tenía cinco años, recibió la noticia de que Saúl y Jonatán habían muerto. Su nodriza huyó con él, pero en medio de la huida Mefiboset cayó y quedó lisiado de ambos pies.


Desde entonces vivió en Lo-Debar, un lugar alejado del palacio y de la vida que alguna vez había pertenecido a su familia. 2 Samuel 4:4 dice: Y tenía Jonatán hijo de Saúl un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño, y quedó cojo.


Años después, cuando David ya era rey, hizo una pregunta que cambia completamente la historia: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? (2 Samuel 9:1). David no estaba buscando a alguien que pudiera servirle, alguien fuerte o alguien que pudiera devolverle el favor. Estaba buscando a alguien sobre quien pudiera extender misericordia. Y esto es importante porque la gracia de Dios tampoco comienza con lo que nosotros podemos ofrecerle, sino con lo que Él decide darnos.


Cuando encontraron a Mefiboset, David mandó traerlo delante de él. Imaginar ese momento es poderoso. Mefiboset era descendiente de Saúl, antiguo enemigo de David, y además llevaba en su cuerpo una condición que probablemente había marcado toda su vida.


Cuando llegó delante del rey, se inclinó y David le dijo: No tengas temor, porque yo a la verdad haré misericordia contigo por amor de Jonatán tu padre (2 Samuel 9:7). David no comenzó hablando de su discapacidad. No comenzó preguntándole qué podía hacer. Le habló de misericordia y de pacto.


Pero la respuesta de Mefiboset revela cómo se veía a sí mismo: ¿Quién es tu siervo, para que tengas tú cuidado de un perro muerto como yo? (2 Samuel 9:8). Mefiboset no solamente estaba viviendo en Lo-Debar; había empezado a pensar como alguien de Lo-Debar. Su ubicación había terminado convirtiéndose en parte de su identidad. Delante del rey se describió desde su indignidad, no desde su linaje. Él veía un hombre quebrado; David veía al hijo de Jonatán.


Entonces David hizo algo extraordinario. Le devolvió las tierras de Saúl y le dijo: Tú comerás siempre a mi mesa (2 Samuel 9:7). Y más adelante David vuelve a repetirlo: Mefiboset, el hijo de tu señor, comerá siempre a mi mesa (2 Samuel 9:10). Mefiboset no solamente recibió provisión; recibió un lugar permanente en la mesa del rey.


Y aquí está uno de los detalles más profundos de todo el capítulo. La Biblia termina diciendo: Y moraba Mefiboset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies (2 Samuel 9:13). ¿Por qué volver a mencionar que estaba lisiado? Porque la condición seguía allí. Mefiboset no salió milagrosamente caminando de la historia. Sus pies seguían siendo los mismos. Lo que cambió fue su posición.


La mesa no necesariamente cambió su condición; cambió la manera en que esa condición determinaba su lugar.


Cuando Mefiboset estaba sentado a la mesa, sus pies no eran lo primero que se veía. La mesa cubría aquello que lo hacía sentirse diferente. Él seguía teniendo una limitación, pero ahora estaba sentado junto al rey. Seguía teniendo una historia dolorosa, pero ahora tenía una nueva realidad. Seguía siendo el mismo hombre físicamente, pero ya no vivía en el mismo lugar espiritualmente.


Esto nos enseña algo acerca de la gracia de Dios. Hay momentos en los que esperamos que Dios cambie inmediatamente aquello que nos duele, pero Dios comienza haciendo algo diferente: nos recuerda que nuestra condición no determina nuestra identidad. Pablo dijo en 2 Corintios 12:9: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Pablo no recibió necesariamente la eliminación de aquello que lo afligía; recibió una revelación de que la gracia de Dios era suficiente aun en medio de su debilidad.


Mefiboset llegó delante de David diciendo prácticamente: no soy digno de estar aquí. Pero David respondió dándole un lugar. Esto nos recuerda que nuestra relación con Dios tampoco está fundamentada en nuestra perfección. Efesios 2:8 dice: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. La gracia es recibir de Dios algo que no podríamos conquistar por nuestras propias fuerzas.


Y hay una conexión todavía más profunda. Mefiboset llegó a la mesa por amor a Jonatán. David estaba honrando un pacto que había hecho con su amigo. En 1 Samuel 20:14-15, Jonatán le había pedido a David que no dejara de mostrar misericordia a su casa. Mefiboset disfrutó de una posición que no consiguió por mérito propio, sino por causa de un pacto. De la misma manera, nuestra esperanza delante de Dios no descansa en nuestros méritos, sino en Cristo y en la obra que Él hizo por nosotros.


Por eso, quizá hoy necesitas dejar de mirar tus pies y comenzar a mirar la mesa. Tal vez todavía hay cosas en tu vida que no han cambiado. Tal vez hay heridas, debilidades, consecuencias o áreas que todavía necesitan restauración. Pero aquello que todavía está roto no tiene autoridad para decidir quién eres delante de Dios.


Mefiboset seguía estando lisiado de ambos pies, pero la última imagen que la Biblia nos deja de él no es en Lo-Debar, sino sentado a la mesa del rey. Su condición estaba presente, pero ya no era lo que definía su lugar.


Hay cosas que Dios puede sanar cambiando la condición, y hay cosas que comienza sanando cambiando nuestra posición delante de Él.


Oración


Dios, ayúdame a no definirme por mis heridas, mis errores ni mis limitaciones. Recuérdame que mi condición no determina mi identidad, porque tu gracia me ha dado un lugar en tu mesa. Enséñame a verme como tú me ves y a vivir desde lo que has declarado sobre mí. Amén.

5 comentarios


RUBY ANABEL Ceron
RUBY ANABEL Ceron
hace 9 horas

Tú gracia me permite sentarme a tu mesa, me ves con ojos de amor a través de Jesús 🙌🔥❤️

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Adriana Malagon
Adriana Malagon
hace 13 horas

Gracias Padre porque Tú me levantas y me llevas a lugares de bendicion 🙏🏻🙏🏻

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Cristina Vargas
Cristina Vargas
hace un día

Gracias mi Señor, con tenerte me basta porque tú poder se perfecciona en mis debilidades, lléname de tu Gracia y misericordia y ayúdame a verme como tu me ves

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Liliana Sanchez
Liliana Sanchez
hace un día

Hola bendiciones MINISTERIO PURO DIOS mi Señor gracias por tu gracia amén ❤️ ❤️ ❤️

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Señor enséñame a mirarme con tus ojos no cómo yo me veo con mis errores y falencias. Gracias tú Presencia en mi Vida es lo más Valioso e Importante para mí. Te Amo 🙏🙏🙏

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