25 de febrero 2026 Hay temporadas donde el miedo intenta silenciar tu fe y las circunstancias parecen más grandes que las promesas de Dios. Las noticias, los diagnósticos, las deudas o las luchas internas pueden hacerte sentir pequeño. Pero recuerda esto: el León no ha perdido su rugido. Amós 3:8 Si el león ruge, todo el mundo tiembla de miedo. Si nuestro Dios habla, todo profeta tiene que hablar. Su voz rompe el silencio de la desesperanza y sacude lo que parecía inamovible
No te distraigas. Mantén tu fe activa y tu corazón atento. No pierdas lo que Dios tiene por estar mirando lo que no importa. Permanece listo y despierto.