No confundas el silencio de Dios con su ausencia
23 de septiembre
Hay temporadas en las que oras y parece que nadie responde. Hablas con Dios, pero no sientes nada. Lees la Biblia, pero ninguna palabra parece tocar lo que estás viviendo. Pides dirección y el cielo parece permanecer en silencio. Y en esos momentos es fácil pensar: quizá Dios se fue, quizá ya no me escucha, quizá hice algo mal.
Pero el silencio de Dios no significa la ausencia de Dios. La Biblia está llena de personas que tuvieron que caminar por temporadas en las que Dios parecía guardar silencio. David preguntó: ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Me olvidarás para siempre? Salmo 13:1 . No estaba negando a Dios; estaba intentando entender por qué Dios no estaba respondiendo como esperaba.
A veces queremos una respuesta cuando Dios está formando nuestra confianza. Queremos que cambie inmediatamente la situación, mientras Él está trabajando primero en nosotros. Queremos saber qué viene después, pero Dios nos enseña a confiar en Él con el paso que tenemos delante.
El silencio también puede revelar algo de nuestro corazón. Cuando Dios no responde inmediatamente, descubrimos si nuestra fe estaba fundamentada en su presencia o solamente en sus respuestas.
Piensa en Jesús en la tumba de Lázaro. Marta y María habían enviado a decirle que Lázaro estaba enfermo, pero Jesús no llegó cuando ellas esperaban. Humanamente, parecía demasiado tarde. Cuando finalmente llegó, Marta incluso le dijo: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto Juan 11:21, NVI.
Pero Jesús no había estado ausente. Había estado presente incluso cuando ellas no podían entender su demora.
Quizá hoy estás interpretando el silencio como abandono. Pero que no puedas verlo no significa que Dios no esté obrando. Que no tengas respuestas no significa que Dios haya dejado de escuchar. Que no entiendas el proceso no significa que Él haya perdido el control.
Hay cosas que Dios hará que todavía no puedes ver.
Por eso, no tomes una temporada de silencio como evidencia de ausencia. Sigue orando. Sigue buscando. Sigue obedeciendo. Sigue creyendo.
Porque la fe no consiste solamente en confiar cuando Dios habla claramente. También consiste en permanecer cuando todavía no entendemos.
Dios sigue siendo Dios en el silencio.
Para recordar hoy
No necesito escuchar a Dios constantemente para saber que Él está conmigo. Su silencio no cancela su presencia.
«Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo.» — Salmo 23:4, TLA
OREMOS:
Dios, cuando no te escuche, ayúdame a recordar que sigues conmigo. Que tu silencio no me haga dudar de tu presencia. Dame fe para esperar, confianza para continuar y paz para saber que sigues obrando, aunque yo todavía no pueda verlo. Amén.



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