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Tu herida no tiene que convertirse en tu nombre

4 oct
2 min de lectura

Hay heridas que duelen tanto que, con el tiempo, empiezan a definir la manera en que te ves. Ya no dices me hicieron daño, sino soy una persona dañada. Ya no dices me rechazaron, sino nadie me quiere. Ya no dices viví una traición, sino no puedo confiar en nadie.


Y sin darte cuenta, aquello que te pasó comienza a convertirse en aquello que crees que eres.


Pero tu herida es parte de tu historia, no es tu identidad.


Jacob salió de un encuentro con Dios marcado para siempre. Caminó diferente después de aquella noche, pero su nueva manera de caminar no significaba que su historia había terminado. Dios todavía tenía un propósito con él.


Tal vez tú también llevas marcas. Algunas personas las pueden ver y otras solamente las conoces tú. Pero Dios no mira tus heridas para reducirte a ellas. Él puede tomar aquello que te rompió y convertirlo en un lugar desde donde puedas conocerlo más profundamente.

No tienes que negar lo que pasó. No tienes que fingir que no dolió. Sanar no significa borrar tu historia; significa dejar de permitir que tu historia tenga la última palabra sobre quién eres.

Lo que alguien hizo contigo no determina tu valor. Lo que perdiste no determina tu futuro. El rechazo que experimentaste no determina cuánto mereces ser amado. Y el peor capítulo de tu historia no tiene derecho a convertirse en tu nombre.


Isaías 43:18-19 nos recuerda que Dios puede hacer algo nuevo. Eso significa que todavía hay algo después de aquello que pensabas que te había definido para siempre.

Tu herida puede explicar algunas cosas de tu historia, pero no tiene que escribir el final.

Hoy puedes comenzar a separar tu identidad de aquello que te pasó. No eres solamente lo que sobreviviste. Eres alguien que Dios todavía está formando, restaurando y llevando hacia algo nuevo.


Tu herida tiene una historia. Pero tú tienes un futuro.


Oración


Dios, ayúdame a dejar de identificarme con aquello que me lastimó. Sana las partes de mí que todavía viven desde el dolor y enséñame a verme como tú me ves. No quiero negar mi historia, pero tampoco quiero vivir prisionero de ella. Toma mis heridas y conviértelas en lugares donde pueda experimentar tu restauración. Recuérdame que lo que me pasó no tiene la autoridad para definir quién soy. Amén.

5 comentarios


AMEN 🙏🏻 🙏🏻

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Amén. Gracias

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Hola bendiciones MINISTERIO PURO DIOS mi Señor Jesucristo caminando cada día contigo y prepárame para cada proceso amén ❤️ ❤️ ❤️

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DIOS PERDONAME PORQUE A VECES MI PASADO EL DOLOR QUE ME CAUSO CADA HERIDA LO TRAIGO A MI MENTE QUE AQUELLO QUE TRAJO DOLOR DESAPARESCA DE MI ALMA

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Amén 🙏🏼 gracias Señor 🙏🏼 🤍 se que estás obrando

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