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Cuando sabes qué hacer, pero no quieres hacerlo

10 oct
2 min de lectura

Existe una incomodidad muy particular en saber exactamente cuál es el siguiente paso y aun así no querer darlo. No es falta de claridad. No es que no sepas qué está bien. En el fondo sabes qué conversación necesitas tener, qué hábito necesitas dejar, qué decisión necesitas tomar, qué persona necesitas perdonar o qué camino necesitas abandonar. El problema es que saberlo no siempre significa estar dispuesto a hacerlo.


Jonás sabía lo que Dios le había pedido, pero decidió ir en dirección contraria. Pedro sabía que Jesús le había advertido que lo negaría, pero aun así terminó haciéndolo. La Biblia está llena de personas que conocían la voluntad de Dios y tuvieron que enfrentarse a algo mucho más difícil que descubrirla: obedecerla.


Porque muchas veces no luchamos contra la falta de información, sino contra nuestra propia voluntad. Queremos que Dios nos muestre el camino, pero cuando el camino implica renunciar a algo que queremos, aceptar una verdad incómoda o hacer algo que nos cuesta, comenzamos a buscar otra respuesta.


Hay decisiones que no necesitan más confirmación. Necesitan valentía.


Quizás llevas meses pidiéndole a Dios claridad sobre algo que, en realidad, ya te mostró. Sigues esperando una señal porque esperas que aparezca una opción que no duela, que no implique renunciar, que no te incomode. Pero obedecer a Dios no siempre será cómodo. Algunas de las decisiones más importantes de nuestra vida comienzan precisamente cuando hacemos lo correcto aunque nuestras emociones quieran hacer lo contrario.


Deuteronomio 30:19 presenta una decisión clara: escoger el camino de la vida. Y eso nos recuerda que la fe no solamente se trata de lo que creemos, sino también de las decisiones que tomamos cuando nadie nos está obligando a tomarlas.


No necesitas sentir ganas para obedecer. Puedes tener miedo y obedecer. Puedes estar triste y obedecer. Puedes no entender todo y obedecer. La obediencia no siempre comienza cuando desaparece la resistencia; muchas veces comienza mientras todavía estás luchando internamente con ella.


Quizás hoy no necesitas otra señal. Quizás necesitas dejar de negociar con aquello que ya sabes que Dios te está pidiendo.


Porque llegará un momento en el que tendrás que decidir qué pesa más: la comodidad de quedarte donde estás o la libertad de caminar hacia donde Dios te está llevando.


Oración


Dios, dame valentía para obedecer cuando mi voluntad quiera llevarme por otro camino. Ayúdame a reconocer aquello que ya me has mostrado y a no seguir buscando excusas para retrasar una decisión que sé que debo tomar. Cuando obedecer me cueste, recuérdame que tu dirección es más segura que mi comodidad. Dame un corazón dispuesto, incluso cuando no tenga ganas, no tenga todas las respuestas o tenga miedo de lo que viene después. Amén.

   

5 comentarios


Señor, la obediencia cuesta. Te costo entregar tu vida por mí. Cuando mi obediencia cueste recuerdame lo que hiciste en la cruz♥️

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🙏🏽🙏🏽🙏🏽🙏🏽🙏🏽

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Hola bendiciones MINISTERIO PURO DIOS mi Señor Jesucristo tu dirección es más Segura que mi comodidad amén amén re- amen ❣️❣️❣️

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DAME VALENTIA PARA OBEDECER Y ESPERAR EN TI ATOMAR BUENA DEÇCIONES

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Amén 🙏

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