Un acto de amor
Salmos 16:7 NVI 7 Bendeciré al Señor, quien me aconseja;
aun de noche mi corazón se instruye.
David, autor de este salmo, declara que Dios es su mayor tesoro, por encima de cualquier bien material o posesión que pueda tener. Su satisfacción no está puesta en lo que posee, sino en la presencia de Dios. Para él, tener a Dios significa tenerlo todo, porque reconoce que ninguna riqueza, éxito o seguridad terrenal puede compararse con la herencia que encuentra en Él.
Con gratitud, reconoce a Dios como su guía íntimo y su consejero personal. No ve a Dios únicamente como alguien a quien acudir en los momentos difíciles, sino como Aquel que camina con él, dirige sus decisiones y le muestra el camino correcto. David entiende que necesita escuchar la voz de Dios y permitir que sus consejos formen parte de cada área de su vida.
Por eso bendice al Señor, porque aun en lo cotidiano recibe de Él dirección, corrección e instrucción. Dios no solamente le muestra hacia dónde ir, sino que también le enseña cómo caminar. Es una relación cercana en la que David aprende a confiar en la sabiduría divina por encima de su propio entendimiento.
Y hay algo muy especial en la manera en que David habla de la noche. La noche puede representar esos momentos de silencio, cuando todo se detiene y el corazón queda a solas con sus pensamientos. Es allí donde muchas veces las verdades que Dios ha hablado comienzan a afirmarse profundamente en nuestro interior. En medio del silencio, Dios examina nuestros pensamientos, confronta nuestras intenciones y nos permite asimilar aquello que durante el día quizá no alcanzamos a comprender.
La noche se convierte entonces en un lugar de reflexión y aprendizaje. Mientras el mundo duerme, el corazón puede recordar las palabras de Dios, meditar en sus caminos y encontrar dirección para el día siguiente. David no solamente escucha el consejo de Dios; permite que ese consejo penetre en lo más profundo de su ser hasta convertirse en convicción.
Este salmo nos recuerda que cuando Dios ocupa el primer lugar, nuestra seguridad deja de depender de lo que tenemos y comienza a descansar en quién tenemos. Él es nuestro tesoro, nuestro consejero, nuestro guía y nuestra seguridad. Y aun en las noches más silenciosas, cuando nadie nos habla y nuestros pensamientos parecen hacerse más fuertes, Dios sigue formando nuestro corazón y enseñándonos el camino por donde debemos andar.
Oración
Amado Dios deseo con todo mi corazón que tú seas mi consejero, agradezco que cada día de mi vida tu palabra me hable, me alimente y me anime . Te pido que mi corazón sea dócil para obedecer tus sabios consejos .



Amén 🙏🏼
Señor permíteme escuchar tus consejos y ponerlos en práctica en todo momento 🙏🏻🙏🏻
Sólo en ti Señor halla descanso mi alma, eres mi consejero y refugio seguro❤️🙌