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La responsabilidad de sanar, sin ser victima

hace 14 horas
4 min de lectura

Ser herido no fue tu decisión, pero decidir qué haces con esa herida sí puede convertirse en una responsabilidad tuya. Existen cosas que nos suceden que nunca debieron sucedernos. Palabras que nos marcaron, personas que nos traicionaron, decisiones de otros que nos hicieron daño y situaciones que dejaron consecuencias que no pedimos. Negar eso no es sanar. Pero convertir lo que te hicieron en la explicación permanente de todo lo que haces tampoco es libertad.


Existe una diferencia entre reconocer que te hicieron daño y construir toda tu identidad alrededor de ese daño.


La herida explica muchas cosas, pero no puede convertirse en el dueño de tu vida.

José fue vendido por sus propios hermanos. Lo traicionaron personas que debían protegerlo y terminó viviendo circunstancias que nunca escogió. Tenía razones suficientes para quedarse atrapado en lo que le habían hecho. Sin embargo, cuando finalmente tuvo poder sobre sus hermanos, no utilizó su posición para convertirse en aquello que ellos habían sido con él.


En Génesis 50:20, José les dijo que ellos habían pensado hacerle mal, pero Dios lo había encaminado para bien. José no llamó bueno a lo que le hicieron. No justificó la traición. No fingió que no había sucedido. Simplemente se negó a permitir que aquello tuviera la última palabra sobre su vida.


Sanar no significa decir que lo que pasó estuvo bien. Significa dejar de permitir que aquello siga tomando decisiones por ti.


Porque una herida puede convertirse en una identidad si no tenemos cuidado. Empiezas diciendo me hicieron daño y, con el tiempo, terminas viviendo como alguien que necesita seguir siendo herido para explicar quién es. Todo lo que ocurre se interpreta desde el pasado. Una persona nueva paga por lo que hizo una persona anterior. Una oportunidad se rechaza porque alguna vez alguien te decepcionó. Una relación se destruye porque estás esperando que vuelva a ocurrir lo mismo.


Ya no estás reaccionando solamente a lo que está sucediendo hoy. Estás reaccionando a todo lo que sucedió antes.


Por eso Romanos 12:2 habla de la renovación de nuestra mente. Dios no solamente quiere cambiar nuestras circunstancias; también quiere transformar la manera en que interpretamos nuestra historia.


Hay un punto en el proceso donde tienes que dejar de preguntarte únicamente quién tuvo la culpa y comenzar a preguntarte qué vas a hacer ahora con lo que quedó.

Esa pregunta puede ser incómoda, porque asumir responsabilidad no significa asumir culpa. No eres responsable de lo que otra persona decidió hacerte. Pero sí puedes asumir responsabilidad por lo que permites que esa experiencia produzca en ti.


Puedes decidir buscar ayuda. Puedes aprender a poner límites. Puedes perdonar sin volver a exponerte. Puedes reconocer patrones. Puedes pedir perdón por las maneras en que tu dolor también terminó lastimando a otros. Puedes dejar de repetir lo que alguna vez hicieron contigo. Eso también es sanar.


Jesús encontró personas heridas durante todo su ministerio y nunca trató su dolor como algo insignificante. Pero tampoco las dejó definidas por él. Su encuentro con Jesús siempre abría la posibilidad de una vida diferente.


El paralítico de Betesda llevaba treinta y ocho años viviendo alrededor de su incapacidad. Cuando Jesús lo encontró, le hizo una pregunta sorprendente en Juan 5:6: ¿Quieres quedar sano? No era una pregunta para negar su sufrimiento. Era una invitación a reconocer que, después de tanto tiempo, también tendría que tomar una decisión sobre qué hacer con la vida que tenía delante.


A veces podemos acostumbrarnos tanto a nuestra herida que comenzamos a sentirnos seguros dentro de ella. Ser la persona lastimada nos da una explicación, una excusa y hasta una identidad. Pero Dios quiere llevarnos más allá de la historia de lo que nos hicieron.


No eres solamente lo que te pasó.

También eres lo que decides construir después de lo que te pasó.

Tu pasado merece ser reconocido, pero no merece gobernar tu futuro. Tu dolor merece atención, pero no merece convertirse en tu personalidad. Lo que otros hicieron puede formar parte de tu historia sin convertirse en el autor de tu siguiente capítulo.


Sanar requiere honestidad para reconocer la herida y valentía para dejar de alimentarla. Requiere aceptar que quizá algunas respuestas nunca llegarán, que algunas personas nunca pedirán perdón y que algunas cosas nunca podrán repararse como hubiéramos querido.


Pero también requiere confiar en que Dios puede hacer algo nuevo con una historia que no comenzó como nosotros queríamos.


Isaías 43:18-19 dice que no debemos quedarnos pensando en las cosas del pasado porque Dios está haciendo algo nuevo. No significa olvidar. Significa dejar de vivir mirando permanentemente hacia atrás.


Quizá hoy necesitas dejar de preguntarte cuánto daño te hicieron y comenzar a preguntarte cuánto futuro todavía puede construir Dios contigo.

Porque la sanidad no cambia lo que ocurrió. Cambia el poder que aquello tiene sobre lo que viene.


Oración


Dios, ayúdame a reconocer mis heridas sin convertirlas en mi identidad. Dame la valentía para enfrentar aquello que todavía duele y la sabiduría para entender qué responsabilidad tengo sobre mi proceso. No quiero justificar lo que me hicieron, pero tampoco quiero pasar el resto de mi vida viviendo desde esa herida. Enséñame a perdonar sin negar lo ocurrido, a poner límites sin vivir con odio y a avanzar sin cargar constantemente con el pasado. Toma aquello que otros quisieron usar para destruirme y úsalo para formar en mí una persona más libre, más madura y más parecida a Ti. Amén.

6 comentarios


Ismael Ramos
Ismael Ramos
hace una hora

AMÉN,Dios enséñame olvidar el pasado y dejarlo atrás,y ayúdame a seguir mi vida y encontrar paz y bendiciones en mi vida AMÉN

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Cristina Vargas
Cristina Vargas
hace 6 horas

Amen. sSeñor llévate de mi pasado todo aquello que ha causado dolor. Solo quiero poner mi mirada en ti en el nombre de Jesus

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RUBY ANABEL Ceron
RUBY ANABEL Ceron
hace 7 horas

Tú usas todo Señor para continuar escribiendo cada capítulo de mi vida. ❤️‍🔥🙌🔥🔥

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mayacapa
hace 8 horas

Amén 🙏

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Myrian Orrego
Myrian Orrego
hace 10 horas

Señor enseñame a ser fuerte y valiente en aquello que todavia duele del pasado

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