top of page

Aprender a vivir un día a la vez

hace 4 días
2 min de lectura

No todos los días van a tener una noticia que celebrar, una respuesta que estabas esperando o algo extraordinario que contar. Hay días que simplemente pasan. Te levantas, trabajas, haces lo que tienes que hacer, vuelves a casa y mañana comienza otra vez. Y en medio de esa rutina podemos caer en la idea de que los días importantes son solamente aquellos en los que ocurre algo grande.


Pero Dios también está en los días comunes.


Hay una belleza que solamente aprendemos a reconocer cuando dejamos de esperar que cada día tenga que sorprendernos. Una comida sencilla, una conversación con alguien que amas, una caminata, una tarde tranquila, tener salud, poder trabajar, llegar a casa, reírte por algo pequeño o simplemente despertar un día más. Cosas que parecen insignificantes hasta que un día entendemos cuánto significaban.


Jesús pasó muchos años de su vida en una etapa que la Biblia no describe con grandes acontecimientos. Antes de los milagros, las multitudes y el ministerio público hubo años de una vida aparentemente ordinaria. Eso también era parte del propósito. Dios no necesita que cada temporada sea espectacular para estar haciendo algo importante.


Quizás estás esperando que llegue una nueva etapa para comenzar a disfrutar tu vida. Estás pensando que cuando tengas ese trabajo, cuando llegue esa persona, cuando tengas más dinero, cuando logres ese proyecto o cuando finalmente ocurra aquello que llevas tanto tiempo esperando, entonces vas a sentir que tu vida realmente comenzó.


Pero no desperdicies el presente esperando que tu vida se parezca a la que imaginaste.

Eclesiastés 3 nos recuerda que existe un tiempo para cada cosa. Hay tiempos de construir y tiempos de esperar, tiempos de celebrar y tiempos de simplemente permanecer. No todas las temporadas tienen el mismo ritmo, pero todas pueden tener propósito.


Dios también puede encontrarte mientras lavas los platos, mientras trabajas, mientras conduces, mientras haces ejercicio, mientras compartes con tu familia o mientras tienes uno de esos días que parecen no tener nada especial. Su presencia no depende de que el día sea extraordinario.


Tal vez hoy no ocurrió nada impresionante. Y aun así, Dios estuvo ahí.

Aprende a agradecer por lo que parece pequeño. Porque cuando miras tu vida con gratitud, empiezas a descubrir que quizás no necesitas una vida completamente diferente para ser feliz. Quizás necesitas aprender a reconocer la belleza de la vida que Dios ya te está permitiendo vivir.


No todos los días tienen que ser memorables. Algunos simplemente tienen que ser vividos.

Y sí, Dios también pinta bonito los días comunes.


Oración


Dios, enséñame a reconocer tu presencia en los días que parecen ordinarios. Ayúdame a no despreciar las pequeñas cosas mientras espero grandes cambios. Gracias por la vida, por las personas que amo, por los momentos sencillos y por cada día que me permites vivir. Dame un corazón agradecido para disfrutar el presente y entender que incluso en la rutina puedes estar haciendo algo hermoso. Amén.

6 comentarios


RUBY ANABEL Ceron
RUBY ANABEL Ceron
hace 3 días

Señor cada día es hermoso para darte gracias ♥️

Me gusta

Adriana Malagon
Adriana Malagon
hace 3 días

Gracias Padre Celestial por cada momento que me permites vivir 🙏🏻🙏🏻

Me gusta

Liliana Sanchez
Liliana Sanchez
hace 4 días

Hola bendiciones MINISTERIO PURO mi Señor Jesucristo dame fuerzas para todo lo que está sucediendo en mi vida y que todo lo de el trasteo y vivir allá donde me llevas sola sea una vida junto a ti y mi perrito estoy que no doy más renueva mis fuerzas amén ❤️ ❤️ ❤️

Me gusta

Amén 🙏🏽 Gracias Dios 🙏🏽 🙏🏽

Me gusta

Amén 🙏

Me gusta
bottom of page