GENEROSOS
- hace 2 días
- 1 Min. de lectura
27 de Marzo
“Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero acaban en la pobreza.” — Proverbios 11:24 (NVI)
La generosidad no se trata solo de dar dinero, se trata de reflejar el corazón de Dios. Él es un Dios que da constantemente: da vida, da gracia, da oportunidades, da amor sin medida. Y cuando nosotros decidimos ser generosos, nos parecemos más a Él.
Ser generoso no siempre es fácil. A veces implica dar cuando sientes que tienes poco, compartir cuando podrías guardarlo, o ayudar cuando nadie más lo hace. Pero ahí es donde la fe se activa, porque entiendes que tu provisión no viene de lo que tienes, sino de Dios.
La generosidad rompe el egoísmo, vence el miedo a la escasez y abre espacio para que Dios obre. No se trata de cuánto das, sino de cómo lo das: con amor, con alegría y con un corazón dispuesto.
Cuando das, no pierdes… siembras. Y todo lo que se siembra en Dios, siempre da fruto.
Oración
Dios, gracias por todo lo que me has dado. Enséñame a ser generoso como Tú, a dar con alegría y sin miedo. Quita de mí todo egoísmo y ayúdame a bendecir a otros con lo que has puesto en mis manos. Amén.