Llueve
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A veces pedimos bendición… pero no estamos listos para la lluvia. Porque cuando Dios bendice, no siempre cae en forma de comodidad; muchas veces llega como procesos, cambios y momentos que no entendemos. Sin embargo, así como la lluvia parece incómoda pero hace crecer todo lo que toca, así también las bendiciones de Dios transforman nuestra vida desde la raíz.
La lluvia no cae para incomodar la tierra, cae para darle vida. Y de la misma manera, Dios permite temporadas en las que parece que todo se mueve, pero en realidad todo está siendo preparado. Hay semillas en ti que no crecerían sin esa lluvia.
“Él hará descender lluvia a su tiempo; lluvia temprana y tardía.” — Deuteronomio 11:14
Dios sabe cuándo enviar cada bendición. Nada llega tarde, nada llega antes; todo llega en el momento perfecto. Incluso lo que hoy no entiendes, mañana dará fruto.
Tal vez hoy sientes que estás en medio de una tormenta, pero no toda lluvia es juicio… muchas veces es provisión. No toda incomodidad es pérdida… muchas veces es crecimiento.
No rechaces la lluvia solo porque no se siente cómoda.Aprende a verla como lo que es: una señal de que Dios está obrando.
Porque cuando Dios bendice… llueve.
Oración:
Dios, ayúdame a confiar en tus tiempos y en tus procesos. Aunque no entienda lo que estás haciendo, enséñame a ver tu mano en cada temporada. Que no rechace la lluvia que envías, sino que aprenda a crecer a través de ella. Amén.